
La experiencia del voluntariado de Terapeutas Reiki en las residencias geriátricas durante su primera semana de proyecto es altamente satisfactorio.
Personalmente puede constatar el clima en las residencias antes de la sesión, de exepticismo y cierta reticencias para acabar con una calurosa despedida hacia los terapeutas, preguntándoles cuando volverían.
Estas son algunas de las expresiones de los ancianos y personal sanitario, en su primer contacto con el Reiki:
-"Antes me encontraba decaída, ahora me siento mejor, con más ilusión"; "muchas gracias"; "es increíble, ¿ de donde sale el calor?"; "me siento más ligera, como se me hubieran quitado un peso de encima"; "que agradable ¿cómo funciona?"; "has hecho magia"; "he notados mucho calor en las rodillas".
Durante el transcurso del día en la residencia, los profesionales constataban los beneficios de la terapia, confirmándome lo bien que había pasado el día y en casos puntuales de personas que se mostraban ansiosas, como ese día estuvieron relajados.
Es una maravilla poder ver la sesión y percibir como poco a poco los residentes se iluminan, como se recibieran una dosis extra de energía, que tanto necesitan.
Los terapeutas han recibido todo el amor de los ancianos y me decían los gratificante que había sido para ellos.
El beneficio de las sesiones es mutuo, tanto para los terapeutas como para quién recibe la terapia.
Una parte más burocracia pero de suma importancia también ha sido la creación de unas plantillas de registro para anotar el seguimiento individual de los residentes que han recibido la terapia, para posteriormente evaluar los resultados y publicar un estudio.
Comentarios