
Estas vacaciones he podido disfrutar de esta película en la que por vez primera, que yo recuerde, un anciano es el protagonista. Os la recomiendo encarecidamente, ya que en la película podemos ver como la vida y la muerte son tratadas como un ciclo vital, donde la edad no importa a la hora de perseguir los sueños, que por muy viejo que se sea siempre podemos aprender, incluso de un niño pequeño, que por muy mayor que se sea siempre podemos aportar algo y ayudar a alguien, que por muy mayor que seamos siempre podemos tener una actitud positiva ante la vida y sacarle provecho.
Lo único que no me gusto, supongo porque me vi identificada, es la visión que da la película de los geriátricos, como instituciones vacías, donde trabajan jóvenes listillos que tratamos por igual a los residentes de manera artificialmente edulcorada. Bien es trabajo nuestro cambiar esta visión y que las residencias sean la continuidad de la realización de los sueños de sus residentes.
Feliz verano a todos!!!
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